" SI LA HISTORIA ES MAESTRA DE LA VIDA, HEMOS DE RECONOCER QUE, COMO ARGENTINOS, SOMOS MALOS, MALÍSIMOS, PÉSIMOS ALUMNOS "

Locales 03 de abril de 2018 Por
Leandro Bonnin, Sacerdote Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Villa Berthet, Chaco.
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1 / 5 - " Si la historia es maestra de la vida, hemos de reconocer que, como argentinos, somos malos, malísimos, pésimos alumnos.

Todos nos emocionamos y hasta nos indignamos al recordar cómo cientos de jóvenes sin suficiente entrenamiento, sin alimentos, sin abrigo, sin el temple aún forjado por los necesarios años de disciplina militar fueron lanzados a una guerra cruel, desproporcionada en las posibilidades reales de triunfo, por la impericia de algunos y la irresponsabilidad de otros.

Ellos son héroes, son nuestros héroes, hayan sido en ese momento conscientes de lo que vivían o no tanto.

Pero si la historia es de verdad maestra de la vida, hemos de reconocer que seguimos cometiendo muchas veces aquel nefasto error que deploramos.

Hoy nosotros, la generación de adultos del siglo XXI, consciente o inconscientemente, seguimos enviando a muchos de nuestros jóvenes a una guerra casi tan dura y riesgosa como la ocurrida en el Atlántico Sur.

¿Cuántos jóvenes deben afrontar la batalla de la vida sin haber sido nutridos de cariño y estima, sin haber sido amados incondicionalmente, sin que se les haya brindado una de las "comidas" más esenciales para el ser humano que es la de CERTEZAS sobre las cuales edificar su proyecto?

¿Cuántos jóvenes se internan en el mundo real desabrigados, frágiles y vulnerables, porque no sólo les ha faltado cariño, sino también la firmeza de los límites, las normas claras y transparentes, el orden exterior y la claridad conceptual sobre lo que es bueno y lo que es malo?

¡Cuántos jóvenes de hoy irrumpen en la vida adulta completamente faltos de entrenamiento, de disciplina, de fuerza de voluntad, y no porque no sean capaces de ello, sino porque sólo se les ha mostrado el camino de lo fácil en lugar del de lo arduo, las metas inmediatas y placenteras en lugar de las elevadas y exigentes!

Gracias a Dios, no son todos, pero son muchos.

Aprendamos de la historia, maestra de la vida.

Papás, educadores, nuestros niños y jóvenes necesitan de nosotros.

La vida es hermosa, la vida es una Fiesta, la vida es un viaje en que descubrir y deleitarnos con paisajes y experiencias sublimes, sí... pero la Vida se presenta también muchas veces como una dura contienda, que se desarrolla en primer lugar en el interior de nuestros corazones.

Con el riesgo de perder -si no están preparados- no la vida corporal (aunque también) sino la vida del espíritu, la posibilidad de ser felices y, sobre todo, la vida eterna.

Trabajemos con denuedo y responsabilidad, con seriedad y coraje, con pasión y fidelidad por todos ellos.

De la mano de Dios y de María, a quienes tantos -¡tantos!- héroes de Malvinas amaron, no nos demos el lujo de no intentarlo."

P. Leandro Bonnin.